El origen de nuestra marca
Nuestros clientes y amigos nos conocen. Con ellos compartimos charlas y cafés en nuestras boutiques o cenas distendidas en rincones de Buenos Aires. Compartimos nuestras alegrías y nunca se pierden nuestras celebraciones.
Sin embargo, hay un personaje en nuestra empresa que es para todos un misterio. En charlas informales, algunos nos han preguntado por ella y ya conocen su historia. Pero son muchos los que nada saben y es por eso que queremos contarles quién es Simonetta Orsini, un mito que comenzó varios siglos antes de la apertura de nuestra primera boutique.
¿Quién es Simonetta Orsini?
Los poetas de época describieron a Simonetta como una verdadera diosa, por eso, todavía algunos piensan que es una de las figuras de la mitología romana. A pesar de estas creencias, ella fue una mujer de carne y hueso. Fue su figura, extremadamente bella y audaz, quien inspiró nuestra marca. Nos impactó tanto como al artista florentino Sandro Botticelli, quien la utilizó como fuente de inspiración para toda su obra y como modelo para algunas de sus más importantes pinturas como El Nacimiento de Venus y La Primavera.
Pero un retrato suyo muy particular nos cautivó a tal punto que elegimos su nombre como marca para nuestra empresa. Allí se veía su perfil con el torso desnudo, luciendo un exótico collar rodeado por una serpiente. Una verdadera audacia para la época retratada por el pintor italiano Piero di Cosimo.
Simonetta nació en la Génova Renacentista de 1453 y aunque su identidad fue menos conocida que la de su primo, Américo Vespucci, su belleza fue más admirada.
La Bella Simonetta, así la llamaban todos, enamoró a gran parte de los hombres de su época: poetas, pintores y la rica juventud burguesa, desde Poliziano a los hermanos Giuliano y Lorenzo de Medici, conocido ya entonces como Lorenzo el Magnífico.
El gran poeta Rubén Darío escribió sobre Ella:
En mi jardín se vio una estatua bella.
Se juzgó mármol y era carne viva.
Una alma joven, habitaba en ella
sentimental, sensible, sensitiva.
Y tímida ante el mundo, de manera
que encerraba en silencio no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía.
Su audacia y belleza comenzaba a tornarse peligrosa para los matrimonios arreglados por intereses económicos y/o políticos de la burguesía y nobleza florentina. Era necesario neutralizar a esta mujer de gran personalidad y, a la usanza de aquellos tiempos, la manera era casarla rápidamente. Así fue como muy joven contrajo matrimonio con Orsini, romano de origen y miembro de la familia papal.
Simonetta Orsini murió con apenas 23 años, un 26 de abril en pleno auge del Renacimiento. A su funeral asistió toda Florencia: Leonardo Da Vinci, Giuliano de Medici, Américo Vespucci, Marsilio Ficino y Poliziano. Desde los balcones, todos querían contemplar por última vez el rostro divino de la reina de la belleza. Así Simonetta se convirtió en un mito, un mito de belleza, de sensualidad y de audacia.